El multimillonario mexicano Ricardo Salinas Pliego afirma que mantiene aproximadamente el 70% de su portafolio de inversiones personales en Bitcoin y que este activo supera al sector inmobiliario como resguardo de valor a largo plazo.

Contexto

Salinas, cuyo patrimonio neto se estima en alrededor de 5 mil millones de dólares, preside Grupo Salinas, uno de los conglomerados más grandes de México con presencia en comercio minorista (Elektra), banca (Banco Azteca), medios (TV Azteca) y telecomunicaciones. Lleva años hablando abiertamente de Bitcoin. En 2020 tenía cerca del 10% de su portafolio líquido en el activo; esa proporción ha crecido de forma sostenida hasta el nivel actual.

La convicción es tanto personal como filosófica. Salinas ha contado públicamente cómo convenció a su esposa de hipotecar su casa y destinar los fondos a comprar más Bitcoin. Presenta la decisión como una forma de convertir el principal patrimonio de la mayoría de las familias —el valor de la vivienda— en exposición a lo que considera una tecnología monetaria superior.

Sus opiniones se remontan a conversaciones familiares en los años setenta, tras el fin del patrón oro en Estados Unidos. Su abuelo y su padre hablaban del oro como protección ante gobiernos que “imprimen dinero como locos”. La familia Salinas tenía intereses en minería de oro y plata, por lo que vivieron de cerca las ventajas de los activos escasos. Salinas ve ahora el tope de 21 millones de monedas de Bitcoin como la versión digital de esa escasez.

Análisis

En una entrevista publicada por CoinDesk el 17 de junio, Salinas expuso su argumento de forma directa. Las monedas fiduciarias pierden poder adquisitivo; Bitcoin no, porque su oferta está limitada por código. Puso un ejemplo concreto: a principios de 2016 una casa en el centro de Londres costaba alrededor de 4.000 BTC cuando el precio rondaba los 400 dólares. Diez años después, el precio de esa misma vivienda en libras apenas había variado, mientras que en Bitcoin equivaldría a menos de 30 BTC.

Lo llama “una apuesta asimétrica al alza”. A mayor adopción, mayor demanda. También ha expresado que cree que Bitcoin llegará al millón de dólares, aunque no se aventura a decir cuándo.

El resto de sus inversiones líquidas las mantiene principalmente en oro y mineras de oro, describiendo una división aproximada 70/30 en declaraciones recientes. No parece usar apalancamiento ni estrategias de trading; la posición se lee como una asignación de largo plazo similar a una reserva de valor.

La magnitud llama la atención. Muy pocos individuos o family offices de alto patrimonio revelan públicamente asignaciones tan concentradas en Bitcoin. Salinas figura entre los tenedores privados más destacados de Bitcoin en América Latina.

Por qué importa en LatAm

México se encuentra entre los países de mayor adopción cripto en la región según diversos informes. La volatilidad cambiaria, los flujos de remesas y la desconfianza hacia las finanzas tradicionales han impulsado durante años el interés por activos duros. Que un empresario mexicano de primer nivel trate públicamente a Bitcoin como superior al inmobiliario y use el valor de su vivienda para adquirir más envía una señal potente dentro de los círculos empresariales y de riqueza del país.

Para usuarios cotidianos en México y el resto de la región, el ejemplo refuerza que la autocustodia de Bitcoin no es especulación marginal, sino una estrategia deliberada de personas con acceso a todas las clases de activos tradicionales. También resalta la portabilidad y la resistencia a la incautación de Bitcoin, cualidades que importan donde existen controles de capital, inflación o riesgo político.

El peso de Grupo Salinas en banca y retail hace que su postura tenga eco más allá de las finanzas personales. Cuando figuras locales influyentes hablan con tanta claridad, acelera el debate en familias, consejos y entre asesores financieros que todavía optan por defecto por el inmobiliario, el peso o el dólar.

Conclusión

La asignación y el discurso de Salinas son una decisión personal de alta convicción, no una recomendación de inversión. La entrevista se suma a una lista creciente de voces empresariales latinoamericanas que eligen Bitcoin por las mismas razones que han impulsado la adopción de base durante años: escasez, portabilidad y escepticismo ante la creación ilimitada de dinero fiduciario. Aunque uno no coincida con una ponderación del 70%, el argumento central que plantea —el dinero duro gana cuando la moneda fiduciaria pierde confianza— coincide con la lógica que ha hecho útiles a Bitcoin y las stablecoins en toda la región. Cada lector debe investigar por su cuenta y dimensionar sus posiciones según su tolerancia al riesgo y horizonte temporal. No es asesoría financiera.

Fuentes: